Doy un par de saltitos aplaudiendo ante mi nuevo logro, despedida
en 10 minutos. Menos tiempo del que me había tardado en llegar hasta México, en
fin mi nuevo audi 2018 convertible tendrá que esperar un par de meses en la
tienda, hasta el momento en que consiga lo necesario para comprarlo.
Saco de la bolsa en mi chamarra un sobre para entregárselo -Tal vez estos archivos puedan servirle a su nuevo detective para darse una
idea de donde puede encontrar a la señorita que busca, según mis fuentes cercanas, hizo movimientos
bancarios cerca de Florida hace apenas un par de meses. La información que
recaude a la fecha está bien identificada con colores para hacer más fácil todo.
Encontrará los recuadros de explicación al final de reporte.
No le doy tiempo de reaccionar mientras observa el paquete
beso sus dos mejillas - Un placer conocerlo, superado solo por el hecho de que no
tendré que ver su rostro jamás-sonrió con suficiencia -el café tómelo como un
regalo y Sir Aston... suerte en su búsqueda-comienzo andar pensando a donde dirigirme
con mi nueva libertad.
Sé que encontraré
un empleo en este país cuando quiera, tal vez no tan bueno como el que ofrecía
este sujeto, pero todo es mejor que aguantar al principito.
Quería hacer enojar a la persona más vale todo del mundo. Giré
mis ojos para que viera que no lo iba a conseguir tan fácil. Si algo había aprendido
en esta vida era a restarle importancia a las cosas que no las tuvieran y un chico rico, obsesionado con una tipa era lo que menos importancia en el mundo
para mi tenía. Por otra parte de no ser por el delicioso sabor a café de sus
labios el beso hubiera sido simplón.
Observé su vaso de bebida y luego al fondo la cafetería, a donde me dirigí
felizmente gritándole: -Una cosa más, lástima para ti que te perdieras el bono, no
te vendrían nada mal comprar con tu fortuna unas clases de besos. Te falta
mucho para alcanzar siquiera una estrellita en esa disciplina-estaba segura de
la cara de disgusto que había puesto ahora mismo. Esté trabajo me iba a
divertir en demasía. Fastidiar a personas como él se me daba al natural. Ganar
dinero trabajando/molestando “que buen empleo”.
-Quiero dos frapuccino coco-café venti, con doble de todo
por favor-dije entregando la tarjeta de crédito-sentí su presencia a mis
espaldas, podía escuchar su respiración alterada. Firmé y entregué el baucher- Mira
niñito-dije dando la vuelta para encararlo.
La brisa
del aire cálido hizo temblar mi cabellera mientras yo felizmente inundaba mis
pulmones del aire contaminado de la ciudad. El lugar parecía colorido, lleno de personas
entrando y saliendo a prisa buscando sus vuelos.
Apropósito había
dejado pasar preguntar a mi cliente como le reconocería entre la multitud. Me
gustaba ponerme a prueba mirando a las personas, estudiar sus comportamientos,
voces, movimientos corporales. Eso era lo que me permitía realizar un mejor trabajo
a la hora de saber si las personas mentían o decían la verdad.
Tenía una
voz varonil, de un tipo joven entre 20 y 25 años, un acento perfectamente
americano, elegante y arrastrado. Un aire de mandamás, sumado a que tenía los
recursos necesarios para pagar mis servicios me decía que era un caprichoso y obsesivo
chico, con el suficiente dinero para hacer y deshacer lo que le viniera en
gana. Ya reuniría más datos en cuanto nos viéramos.
Lo reconocí
casi inmediatamente. Puede verlo apartado observando atento para hallarme. No estaba
de mal ver, blanco, alto, porte, actitud, cara de pocos amigos, ropa elegante,
gafas oscuras, podría haber pasado por modelo, lo único que le faltaría sería tener un cuerpo
atlético. Varias personas abrazaban a sus familiares emocionados de verlos.
Caminé
determinada hacia él. Le sonreí de lado esperando una obtener una respuesta. Tendría
que romper el hielo. Todo pasó en un instante. Bajé la maleta al piso, extendí mis
brazos alrededor de su espalda
- Gracias por venir por mí. Te he extrañado tanto - murmuré
a su oído tras lo que comencé a besarlo.